Cuando compras una mampara, casi todo el mundo mira el perfil, el color y el sistema de apertura. Pero lo que de verdad protege, aguanta y se ensucia es el vidrio: su tipo, su grosor y su tratamiento marcan cuánto durará y lo fácil que será limpiarlo.
Te explicamos las diferencias entre templado y laminado, qué espesor conviene en cada caso y si el tratamiento antical merece la pena.
Vidrio templado: el estándar de las mamparas
Es un vidrio que se calienta y se enfría de golpe para aumentar su resistencia. Si se rompe, no se parte en cuchillas sino en fragmentos pequeños y poco cortantes, por eso es el que se exige para una mampara de ducha.
- Ventajas: resistente a golpes y al calor del agua, precio contenido y gran variedad de acabados.
- Inconvenientes: una vez templado no se puede cortar ni taladrar, así que el vidrio se pide a medida y, si se rompe, se sustituye entero.
Vidrio laminado: más seguro, más caro
Son dos láminas de vidrio unidas por una película plástica intermedia. Si recibe un golpe, los trozos quedan pegados a la película y no caen.
- Ventajas: máxima seguridad ante roturas, buen aislamiento acústico y posibilidad de vidrio translúcido o mate sin tratamientos externos.
- Inconvenientes: cuesta más, pesa más y los bordes pueden verse con el paso de los años si el agua entra por el canto.
El laminado compensa en viviendas con niños o personas mayores, y en mamparas de suelo a techo, donde el peso del vidrio es grande y un fallo tendría consecuencias.
Grosor: 6 mm, 8 mm o 10 mm
El espesor se elige según el tamaño del panel y el sistema de apertura:
| Tipo de mampara | Grosor habitual | Por qué |
|---|---|---|
| Corredera | 6 mm | Equilibra seguridad y peso para los rodamientos del carril. |
| Abatible | 6–8 mm | El peso de la hoja recae en las bisagras. |
| Fijo de ducha | 8 mm | Da más estabilidad a un panel sin marco. |
| Suelo a techo sin perfil | 8–10 mm | Un panel grande sin estructura necesita más espesor. |
Más grosor no siempre es mejor: un vidrio demasiado pesado para un herraje fino acaba descolgando la puerta. Lo importante es que vidrio y herrajes estén dimensionados juntos.
Tratamiento antical: ¿merece la pena?
Es una capa de protección que hace que el agua resbale y deje menos marcas de cal. Con el agua de Madrid, que es blanda, la cal se nota menos que en otras zonas, pero las gotas secas igualmente dejan huella.
- Qué aporta: menos manchas, limpieza con un paño y agua, y menos productos agresivos.
- Cuánto dura: depende de la limpieza. Los estropajos abrasivos y los productos con lejía lo desgastan.
- Cuándo conviene: si no quieres secar la mampara tras cada ducha, sí. Siempre es más barato pedirlo al comprar que aplicarlo después.
Transparente, translúcido o serigrafiado
El transparente deja pasar la luz y hace parecer mayor el baño. El translúcido o esmerilado da intimidad y tapa un poco el hueco. Los serigrafiados con bandas o puntos son una solución intermedia, pero acumulan más suciedad en los relieves.
Si quieres ver opciones reales de vidrio y perfil, en nuestro servicio de instalación de mamparas de ducha medimos el hueco y te enseñamos modelos fijos, correderos y abatibles.
Errores habituales al elegir el vidrio
- Comprar solo por el perfil y descubrir después que el vidrio es de 4 mm o sin tratamiento.
- Medir mal: el vidrio templado no se corta, así que una medida errónea obliga a repetirlo.
- Ignorar el sellado: sin silicona bien aplicada el agua se cuela por el canto y moja el suelo.
El vidrio es una parte del cambio de bañera por ducha, y conviene decidirlo cuando se hace el presupuesto: así se pide a medida cuando el plato ya está colocado y no se mide sobre la obra a medias. Es lo que hacemos al cambio de bañera por ducha en Madrid: primero el plato, luego la medición definitiva y después el vidrio.
Para completar la reforma del baño, comparamos las opciones del inodoro en inodoros suspendidos y cisternas empotradas.